Heridas que sanan por Areli Morales del Club Medix

 Alguna vez tuviste una herida que pensabas, había sanado …

¡Interesante!

Tenía 12 años y me encontraba en la etapa de la adolescencia, estudiaba la secundaria, disfrutando de los amigos y risas locas de una adolescente de esa época.

De repente hubo un cambio drástico en mi vida para mí y mi familia.  Mis padres se divorciaron… La persona que nos abandonó fue mi padre, no tenía conocimiento de la razón y porque había actuado de mala manera.

Tuvimos unos años de carencias económicas y visitas en los juzgados, terminaba cansada, fastidiada y triste. Acompañaba a mi madre porque estábamos pidiendo una pensión alimenticia para mis hermanos, mi madre quien era ama de casa y para mí fue complicado, porque mi padre se negaba a vernos y sufragar los gastos de sus hijos.

Pasaron muchas experiencias desagradables que le restaban puntos al amor que tenía por mi padre. En algún tiempo lo llegue a odiar por no querer vernos y desaparecer de la tierra como si hubiese robado algo.

Mi mami inicio a trabajar para mantener los gastos de la casa, alimentos, escuela, vestimenta entre otros gastos que se iban generando y que necesitábamos. Por muchos años observe a mi madre luchar ante los problemas, situaciones del divorcio con mi padre y darnos amor, atención, paz y tranquilidad para sacarnos adelante con todo lo que estaba en sus manos. Ella siempre estuvo pendiente de las necesidades de sus hijos y jamás nos dejó trabajar porque éramos menores de edad.

 Así pasaron años y crecimos con la educación de mi madre quien es mi luz, mi motor, mi amiga…. ¡¡¡Ella es mi todo!!!

Recuerdo cuando hice mi examen profesional para obtener el título profesional “Administrador Industrial”, mi familia estuvo presente, apoyando y sobre todo dándome fortaleza para vencer mis miedos. ¡Festejamos con alegría y amor!

Valore el amor de madre…

El amor de madre es tan grande y hacen lo que sea para que sus hijos crezcan y vivan la vida lo mejor que se pueda. ¡¡¡Mi madre es mi super héroe!!!

Un día pensé: me hubiera gustado que mi padre estuviera en mis logros… Mmm no sé, pero aprendí que, si no hubiera vivido esta ruptura familiar, no sería quien soy.

¿Quién soy?

Una chica apasionada, perseverante, responsable, humilde con ganas de ayudar a las personas, feliz y agradecida por todo lo que tengo y lo que “NO” tengo.

La vida me puso un obstáculo difícil, sin embargo, con ayuda de Dios, de mi madre y de las personas quienes nos ayudaron, estoy aquí compartiendo una historia que guardaba del pasado y hoy cerramos.

Las heridas sanan, claro. ¡¡De ti depende que las heridas cicatricen!!

Y tú. ¿Cómo lo haces?

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